Shindigo y The Little Indigo Museum

Este verano visitamos The Little Indigo Museum en Miyama, prefectura de Kioto, Japón y tuvimos el placer de conocer Hiroyuki Shindo su creador.

Shindo, trabaja el teñido con índigo natural mediante técnicas tradiciones, como el shibori (técnica de diseño de patrones por reservas mediante anudados, cosidos y pliegues) y otros tipos de reserva, que reinventa en sus obras de pequeño y gran formato.

Su encuentro con el índigo fue como estudiante en Kyoto City University of fine Arts a finales de los 60 y tuvo como maestro a Motochiko Katano, un artista de shibori de Nagoya, último miembro de una larga saga de artesanos. Desde entonces Shindo ha trabajado para mantener este arte vivo. Sus obras que han sido expuestas en EE.UU., Reino Unido, Holanda y Canadá, estableciéndose como uno de los artistas contemporáneos más reconocidos a nivel internacional trabajando las técnicas del índigo natural.

 

La naturaleza en el arte japonés

Miyama es una zona rural remota, con pequeños pueblos y aldeas diseminados a lo largo de sus estrechos y sinuosos valles. Abundan los bosques de pinos, hayas y cedros, en su término se encuentran el Aishu Forest, el bosque primario más grande del oeste de Japón, la cascada de Rennyo y el río Yura.

Un increíble espacio natural venerado tanto en los templos budistas como en los santuarios sintoístas que se pueden encontrar en la aldea y en medio de la montaña. Es un lugar muy visitado en la época de los cerezos en flor y no es difícil imaginar el efecto de los cambios de estación en las laderas de sus montañas.

Nos ha gustado esta frase de Sophie Vent en el número Japan Blue de la revista Selvedge: “En Japón, un país basado en el budismo zen, observar el cambio de las estaciones es comprender el milagro de la vida. El término kensho, literalmente significa ”ver la naturaleza’, es comprender nuestro verdadero ser a través de la observación del mundo que nos rodea. La lucha por expresar esta belleza natural ha sido el foco del arte de Japón a través de la historia…”

Tratar de hablar de la naturaleza en el arte japonés son palabras mayores, sobre todo para un occidental, pero no queríamos dejar de escribir unas palabras.

En el sintoísmo, la religión nativa de Japón, los kami, espíritus superiores vinculados con la naturaleza velan por la armonía y el bienestar; no hay que olvidar que Japón por su situación geográfica está permanentemente amenazado por terremotos, volcanes, tifones y maremotos. El hombre forma parte de esa naturaleza divina y debe contribuir a mantener esa armonía con su comportamiento. Este respeto y veneración por todo lo que les rodea fue asimilado por el budismo zen importado de china, que aporta su actitud de estar en el momento presente a través de la meditación para conseguir un desprendimiento del yo hasta conseguir un estado total de vacío o unión con la naturaleza universal.

De este sentimiento surgen los conceptos de sabi, wabi, shibumi y yungen, que nos hablan de la espontaneidad, la belleza sencilla y austera, lo rústico, el gusto por los materiales naturales, la moderación, la intimidad, el distanciamiento, el misterio o el sugerir en vez de mostrar.

Estos conceptos impregnarán muchas vertientes de la cultura japonesa, como los haikus en la poesía, el sumi-e en la pintura, ikebana en el arte de los arreglos florales, la ceremonia del té,  y también en el arte de los textiles.

 

El estudio-taller de índigo

El conjunto formado por el pequeño museo del índigo, el estudio-taller de Shindo y su vivienda, están situado en la aldea de Kita, conocida por sus tradicionales casas con techo de paja (kayabuki) de la época Edo (1603-1867).

En un día soleado, Shindo, nos recibió amablemente en su estudio, un lugar inspirador, lleno de magia y serenidad. Una visita que sin duda no olvidaremos y agradecemos sinceramente.

El taller ubicado en la planta baja de la casa es un ejemplo de los talleres de índigo tradicionales de los que ya quedan pocos, construido en madera e iluminado con luz natural difusa y cierta penumbra, nada más entrar la primera sensación es el fuerte olor a índigo de las tinas situadas bajo nivel del suelo en grupos de cuatro.

Shindo trabaja con índigo natural fermentado (sukumo) y tinas orgánicas a base de ceniza, lima, salvado y sake. Para los que no conozcan el índigo, para que éste penetre en las fibras necesita una tina con componentes alcalinos y reductores de oxígeno que produzcan las reacciones químicas necesarias, todo un arte. Shindo nos muestra un gran recipiente donde destila el componente alcalino resultante de mezclar las cenizas de madera con agua, un paso fundamental en el proceso. Quema la madera en una estufa de leña que le proporciona ceniza para lejía, calienta la casa y la fumiga contra los insectos que de otro modo podrían acumularse en la paja de los tejados.

El arte del índigo natural es lento y requiere mucha dedicación, para conseguir un azul oscuro hay que repetir la inmersión en el tinte varias veces y mantener el blanco del tejido no es fácil. Las tinas de índigo orgánicas tienen sus leyes y requieren una estrecha relación a base de conocimiento, observación y cierta intuición para controlarlas. En Japón, como en otras culturas, veneran al ‘espíritu’ del índigo mientras trabajan con él, en este caso Aizen Shin vela por una saludable tina que dé un bonito color.

Para trabajar con el color y las fibras, Shindo ha inventado toda una serie de herramientas técnicas para conseguir reservar el blanco de sus diseños, con ellos realiza sus obras que él llama Shindigo, como el tejido a rayas recién salido de la tina que nos muestra.

 

La exposición

En la planta superior expone una colección personal que ha ido adquiriendo en distintos países, como ajrakh de India, batiks de Indonesia, piezas africanas y una colección de muestras europeas.

El pequeño museo (pequeño en tamaño pero grande en contenido) también cuenta con una fantástica colección de kimonos, yukatas, rollos de tela, futones, etc, realizados con distintas técnicas tradicionales japonesas.  El índigo fue un color muy popular en Japón en época Edo entre la gente común, ya que otros colores estaban reservados para la élite, por lo que se desarrollaron muchas de estas técnicas.  Arimatsu a las afueras de Nagoya ente Kioto, la antigua capital y Edo actual Tokio, fue especialmente conocido por la calidad de sus trabajos en shibori, muchos de estos diseños evocan elementos de la naturaleza como el arashi shibori (arashi = tormenta) representa la lluvia o sekka shibori que representa los copos de nieve.

También hay piezas de katazome (teñido en índigo con reserva de pasta de arroz aplicadas mediante plantillas) y tsutsugaki (dibujo a mano alzada con reserva de pasta de arroz), kasuri (o ikat dónde el hilo es teñido antes de tejer) y una maravillosa colección de nishiki-e (grabados con madera tallada) de la época dorada de Arimatsu, entre otras.

Shindo también expone algunas de sus obras de gran formato, como la pieza tejida por él mismo con fibras naturales y realizada con una antigua técnica llamada okkochi, en la cuál, sobre un lecho de piedras, que actúan como reserva, el índigo penetra por capilaridad en un proceso de crecimiento orgánico. Esta técnica filmada en el 1997 por el francés Cristobal Zanartu puede verse en el siguiente vídeo titulado Textile Magicians, el vídeo también cuenta con obras de otros artistas japoneses que trabajan con fibras como Masakazu Kobayashi, Chiyoko Tanaka, Jun Tomita, Naomi Kobayashi. La obra de Shindo y la técnica okkochi, aparece a partir del minuto 44, aunque todo el vídeo es una joya.

Nos ha fascinado esta pequeña luciérnaga encontrada en Instagram de un trabajo de Shindo, pura sutileza. Esta, aparentemente simple, diminuta luciérnaga (hotaru) y su destello en la noche. Todo un haiku hecho con tela e índigo.

 

Más información

The little indigo museum.
En su web: http://shindo-shindigo.com/
En facebook: ちいさな藍美術館 The Little Indigo Museum
En instagram: #hiroyukishindo, #thelittleindigomuseum

Información sobre Miyama y cómo llegar.
https://kyotomiyama.jp/

Museo Aritmasu Shibori.
https://shibori-kaikan.com/en/

Sobre estética japonesa.
Parkes, Graham, “Japanese Aesthetics”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2017 Edition), Edward N. Zalta (ed.). https://plato.stanford.edu/archives/fall2017/entries/japanese-aesthetics/

Características del arte de Japón. Gutiérrez, Fernando G.1967 https://repositorio.uam.es/xmlui/bitstream/handle/10486/6298/38064_3.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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